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Seguimos sosteniendo que la única salida posible y civilizada a la actual crisis institucional es el cumplimiento de las sentencias de la Sala de lo Constitucional, a través de una negociación política en el seno de la Asamblea Legislativa, que dé satisfacción a los mandatos constitucionales. Otra opción, o no existe, o nadie la ha expuesto claramente.
Si alguien espera que la Sala se retracte y diga que fueron constitucionales las elecciones de 2006 y 2012, está lejos de la realidad; peligroso precedente sería esta salida, especialmente para la seguridad jurídica del país. Tampoco es viable la pretendida solución a través de una sentencia a favor de la Asamblea, dictada por la Corte Centroamericana de Justicia, puesto que ésta sería inmediatamente desconocida por la Sala de lo Constitucional, teniendo como base los arts. 144 y 149 de la Constitución. En este escenario, es posible que la Asamblea Legislativa intente un antejuicio en contra de los Magistrados, que no podría concluir en destitución de los cuatro magistrados de la polémica, puesto que para ello se requiere de una mayoría calificada – eso significa los votos de ARENA – que el FMLN y sus partidos aliados, no podrán conseguir. Ahora se abre el sinsentido de la inexistencia de los nombramientos del 2009, nada más absurdo jurídicamente. La inexistencia no está regulada en nuestro sistema jurídico y menos, como competencia de la Asamblea Legislativa, su declaratoria. A menos que sigan jugando a la impunidad legislativa.
Entonces ¿quién tiene la solución?
La derecha partidaria y social (ARENA, FUSADES, ANEP, cámaras empresariales, aliados y conexos) se ha esforzado por presentar una imagen democrática, de ser abanderada del orden constitucional y defensora de la soberanía del pueblo; ha invocado la cordura y la racionalidad, ha llamado al diálogo y ha pedido que todas las fuerzas políticas se despojen de sus intereses sectoriales para enfrentar unidos el desafío de la concertación. Un discurso atractivo que no guarda congruencia con la práctica política que este partido ha demostrado a lo largo de toda su existencia, la cual si ha sido coherente con la filosofía y práctica de sus patrocinadores, los hoy “sociedad civil” aglutinados en Aliados por la Democracia.
Quien tenga poca memoria histórica, o quiera manipular la realidad y voluntad popular, puede estar de acuerdo con estas expresiones de la derecha nacional y se las puede creer, pero quienes han luchado todos estos años por la justicia, la democracia y los derechos humanos, por el respeto a la Constitución, saben muy bien que ha sido ARENA que ha obstaculizado el desarrollo del Estado de Derecho en nuestro país, que ha debilitado el Estado nacional a un grado tal, que ha logrado sobreponer los intereses mercantiles a los intereses del pueblo salvadoreño, que ha hipotecado la soberanía nacional al anteponer por encima de todo, sus intereses económicos y políticos, de clase. Nada que ver con el respeto a la Constitución de la República.
Ahora que no vengan a rasgarse las vestiduras por la democracia y la institucionalidad, que nadie que seriamente luche por la democracia y los verdaderos cambios en El Salvador, se los va a creer. Ahora que la nueva correlación de fuerzas partidarias en el Órgano Legislativo, no les ha favorecido para manejar a sus anchas, al resto de las instituciones públicas, sale con un desteñido discurso democrático. Sus históricos aliados, como buenos “partidos taxi”, han encontrado un mejor pagador.
Pues bien, la salida a esta crisis la tiene ARENA en sus manos. Basta con que tome la decisión de ratificar a las generaciones de 2006 y 2012. Pero lo que escuchamos de sus cúpulas, no va en esta línea; pretenden que se ratifique la elección de 2006 en la que ellos se sirvieron con la cuchara grande y que se negocie la del 2012, en la que el FMLN y GANA, le doblaron el brazo. ¡Vaya gesto de buena voluntad! Que no les gustan algunas personas que están en ese listado, es muy probable. Pero deberían recordar que en todos estos años anteriores, fue ese partido el que sin ningún escrúpulo, impuso a los candidatos que quiso, no sólo en la CSJ, sino que en todas las instituciones que pudieron y quisieron manejar a su antojo, sin importar el sentimiento de frustración de sus adversarios políticos ni de los sectores populares. Su frase común fue que aunque los demás tuvieran la razón, ellos tenían los votos.
Finalmente, no se puede pasar por alto que la solución a esta crisis incluye que el Dr. Belarmino Jaime, es y debe seguir siendo miembro de la Sala de lo Constitucional, sin duda alguna.
Por toda esta historia comprobable y escrita con vergüenza nacional, sostenemos categóricamente que la llave de la solución a este problema la tiene ARENA, pues que con los votos que tiene, puede romper el peligroso empantanamiento en el que ha caído la institucionalidad del país.
Sólo falta verificar si en verdad quieren resolver el problema, o es sólo un perverso discurso propagandístico, orientado a generar caos e incertidumbre en este contexto preelectoral, apostándole – con su mala praxis política – a que en río revuelto, ganancia de pescadores, que en este caso serán los codiciados votos presidenciales. Como pueblo salvadoreño debemos estar muy atentos y atentas a la evolución de esta “embestida democrática” de la derecha; habrá que ver si es otra vez un discurso, o si están en verdad dispuestos a encontrar una solución real y definitiva al problema.
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