A un mes para las elecciones en Bolivia, el exministro Luis Arce y el expresidente Carlos Mesa encaran la campaña como candidatos favoritos para disputar la Presidencia, mientras que la gobernante transitoria Jeanine Áñez se ha quedado rezagada en el tramo decisivo de la carrera electoral.

Según el sondeo de Ipsos, Arce, antiguo ministro de Economía con Evo Morales, lograría el 34 por ciento de los votos mientras que Mesa se haría con el 27,9 por ciento, lo que llevaría a ambos a enfrentarse en segunda vuelta el 15 de noviembre. No obstante, cabe resaltar que quienes no responden, votarían en blanco o nulo suman el 19,4 por ciento.

La gobernante ha intentado mostrar firmeza para solucionar la crisis múltiple del país e incluso protestas que amenazaban con una guerra civil, pero su gobierno también ha sido acusado de corrupción durante la pandemia y violación de derechos humanos. Las dos últimas encuestas le asignan a Áñez entre un 7,7 % y un 8 % de respaldo que, con las proyecciones de voto válido, podría llegar a un 10,6 % o a un 12 %, lo cual está lejos de las expectativas que despertó su candidatura antes de la pandemia. En su mejor momento, en febrero, la presidenta conservadora, nacida en la región amazónica del Beni hace 53 años, contaba con un 18 % de intención de voto y se ubicaba en tercer lugar, muy cerca de Mesa.

Los analistas ven como probable que en los comicios se dé el fenómeno del “voto útil”, como ocurrió en 2019 cuando muchos de los líderes políticos convocaron a votar por Mesa para evitar el triunfo del MAS, aunque hoy esos dirigentes tienen sus propias ambiciones políticas.

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