La Fiscalía brasileña denunció al senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del presidente Jair Bolsonaro, por cuatro delitos relacionados con un caso de corrupción durante su etapa como diputado regional de Río de Janeiro, informaron este miércoles fuentes oficiales.

Según la denuncia, revelada el miércoles, Flavio lideraba un presunto esquema de desvío de dinero público, en el que empleados «fantasma» le devolvían parte del sueldo que recibían como funcionarios de su gabinete en la Cámara Legislativa de Río de Janeiro. Los detalles de la acusación están bajo secreto judicial. La trama de desvío es llamada «rachadinha» en la prensa brasileña, una especie de rendija por la cual se escaparía el dinero a las cuentas del senador. El caso se prolonga desde 2018 e investiga una trama de corrupción que, según la Fiscalía, lideraba y de la que se beneficiaba el hijo mayor del jefe de Estado cuando ocupaba un escaño de diputado en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro. La Fiscalía informó en un comunicado que presentó la denuncia ante el Tribunal de Justicia de Río el pasado 19 de octubre, pero el juez solo la recibió para su análisis el martes de esta semana porque estaba de vacaciones.​Las autoridades no ofrecieron más detalles de la querella porque el proceso, que se conoce en Brasil como el caso de las rachadinhas, se desarrolla, según remarcaron, bajo «súper sigilo» judicial. La investigación empezó a partir de que se detectaran movimientos financieros atípicos identificados en la cuenta bancaria de Flavio Bolsonaro y en la de 74 excolaboradores suyos en la Asamblea Legislativa de Río.

Una de las figuras claves en la trama, según el Ministerio Público, es Fabrício Queiroz, quien actualmente está en prisión domiciliaria por este caso. Queiroz fue detenido en junio pasado en una residencia de uno los abogados de la familia Bolsonaro, en el interior del estado de Sao Paulo, donde estaba escondido desde hacía un año. Según la investigación, la red corrupta que, al parecer, lideraba y de la que se beneficiaba Flavio Bolsonaro, funcionaba mediante la contratación de funcionarios «fantasma» para su gabinete y la apropiación de al menos la mitad de los salarios de estos, que era administrada por Queiroz y su esposa. Según organismos oficiales, por la cuenta bancaria de Queiroz pasaron en el periodo de un año 1,2 millones de reales (unos USD 210 000 al cambio de hoy), una cifra incompatible con sus ingresos mensuales, que en la época eran de poco más de 20 000 reales (casi USD 3 500).

Este caso no afecta de manera directa al jefe de Estado, aunque en medio de la investigación los investigadores descubrieron que Queiroz depositó 72 000 reales (hoy USD 12 500) en la cuenta bancaria de la primera dama, Michelle Bolsonaro, según reveló la prensa local.

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