En Perú son cada vez más las personas que exigen el fin de la brutalidad policial, después de las violentas respuestas de la Policía ante marchas del pasado noviembre.

Rubén Guevara fue uno de los millones de peruanos que, en noviembre pasado, salieron a protestar contra el entonces presidente interino, Manuel Merino. Él recuerda cómo quedó herido por el impacto de un gas lacrimógeno disparado directamente en su rostro por un agente de la policía.

Rubén no fue la única víctima, 200 personas como él, resultaron heridas. Desde entonces, acabar con la brutalidad policial e impunidad de los agentes se convirtió en uno de los reclamos sociales.

Los agentes son acusados de utilizar perdigones de plomo o canicas de vidrio contra los manifestantes de noviembre pasado. Materiales prohibidas que acabaron con la vida de Inti Sotelo Camargo y Jack Bryan Pintado Sánchez. Hoy sus padres, lamentan que el Gobierno lleva dos meses sin hallar a responsables de la muerte de sus hijos.  

Mientras muchos critican al ministro del Interior, José Elice, por hacer poco para acabar con abuso policiales, el presidente Francisco Sagasti, defendió su gestión en una entrevista con el diario el Comercio.

Aún Sagasti admitió que el Estado tiene que reconocer su responsabilidad en cuanto a la violencia policial.

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