El país con las reservas más grandes del mundo de petróleo, vive hoy en día su peor crisis de escasez de gasolina. Las refinerías están trabajando a un 10 o 15% de su capacidad.

“Salimos a protestar para desahogar esa rabia que tenemos dentro”, eran las palabras de Carmen Quintero, una venezolana más, en medio de las protestas en contra del gobierno, por la falta de insumos básicos como la gasolina y la electricidad. En medio de la crisis por COVID19, el pueblo venezolano enfrenta una grave situación social, política y económica; sin comida, gas, electricidad, agua, dinero y respuestas. Desde hace más de dos semanas, miles de personas en todo el territorio venezolano están saliendo a las calles de una manera desesperada para demostrar su total descontento con el gobierno, entre las ya conocidas pancartas de “Maduro fuera“ y “Libertad“ hoy llama notablemente la atención: “El pueblo sin gasolina“. 

Venezuela se ha conocido por ser una potencia mundial en el aspecto del petróleo, ante su compleja situación por los diferentes bloqueos impuestos por el gobierno de los Estados Unidos, Nicolás Maduro pretende aliviar momentáneamente la situación y hace efectiva una vez mas su buena relación con el presidente de Irán Hasán Rohaní recibiendo la madrugada de este día un buque con petróleo.

El colapso de la economía por falta de combustible es inminente, las medicinas no llegan a los hospitales en medio de la mayor crisis de salud de los últimos tiempos, las ambulancias no pueden movilizarse, los insumos no llegan a su destino, las amas de casa no pueden ir al supermercado, los pescadores no pueden dejar las costas. Los Venezolanos esperan un verdadero milagro pues viviendo en medio de la tormenta por mas de siete años, ya las personas saben hacia que lado sopla el viento.

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