Miles de personas migrantes comenzaron su éxodo desde San Pedro Sula hacia la frontera con Guatemala, esta caravana avanza solo dos semanas después de que Guatemala reabriera sus fronteras, tras mantenerlas cerradas durante meses para frenar la propagación del coronavirus.

Los diferentes grupos tienen como objetivo México, Guatemala y en el más extremo de los casos Estados Unidos, varios gobiernos se han mostrado preocupados por la situación, entre ellos; la agencia de inmigración de México dijo en un comunicado que haría cumplir la migración «segura, ordenada y legal» y que no haría nada para promover la formación de una caravana de migrantes.

Mientras, el embajador de Honduras en Guatemala, Mario Fortín, manifestó que están tomado fuertes medidas de seguridad, entre ellas el requisito de pruebas PCR de laboratorio que garanticen que las personas extranjeras no están contagiadas con COVID-19.

Por su parte, la Embajada de Estados Unidos en Honduras reaccionó a través de Twitter advirtiendo que la migración a Estados Unidos es más difícil que nunca en este momento y más peligrosa debido al COVID-19. 

Mientras las naciones centroamericanas empiezan su reapertura económica, el flujo de migrantes empieza a crecer, con el impacto de las medidas preventivas ante la crisis de COVID19 en la región, personas salen con mas desesperación que nunca: ¨Si no me muero en el camino, me muero de hambre sentado en mi casa¨ comentó uno de los miles de Hondureños que empezaron su viaje la noche del miércoles.

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