Mauricio Manzano

A propósito de la situación del huracán Iota y otros fenómenos naturales que azotan nuestro país y el impacto de miedo y destrucción que provocan debido a la vulnerabilidad del territorio, algunas reflexiones.

Los fenómenos naturales pueden ser destructores, o no, dependiendo del grado de vulnerabilidad de las zonas o territorio donde impactan o arriban. En el caso de El Salvador es un territorio con muchas zonas frágiles, pero no son los 21 mil k2 del territorio, Es necesario estar al tanto que la vulnerabilidad territorial, al igual que la pobreza, en El Salvador no es fortuita, sino una construcción histórica por fuerza mayor, es decir, con la intervención humana. Cuando se habla de vulnerabilidad territorial se hace alusión a las características del entorno geográfico donde muchas familias han construido sus viviendas; son zonas situadas a orillas de ríos, quebradas, puentes, líneas férreas, vaguadas, colonias en zonas frágiles, etc.

Sin embargo, la vulnerabilidad territorial es mucho más amplia, no es específica de lugar. La fragilidad está en el territorio, es decir, la inconsistencia no sólo es del lugar donde se habita, también existe en el territorio una pobreza económica, educativa, de salud, de seguridad, relacional, de esperanza, incluso una pobreza de fe, entendida como creencia en la divinidad. Lo más adecuado sería hablar de una vulnerabilidad o fragilidad multidimensional.

¿Por qué esos territorios son vulnerables? ¿Por qué estas personas han construido sus viviendas en estas zonas frágiles? ¿Por qué se resisten a salir en situaciones de emergencias y desapegarse de sus bienes materiales? ¿Cuál sería una solución estable a estas familias? ¿Es solución evacuarlas cada vez que las tormentas caen y luego que pasan regresarlas a las mismas zonas de fragilidad? Estas preguntas, y otras, son importantes formularlas y darles respuestas con seriedad ética, sin tintes políticos y sin hacer juicios a priori. Respondamos algunas en base a la observación, estudios realizados y los testimonios de las personas afectas por estos “fenómenos naturales”

Primero ¿Cuáles son las causas de vulnerabilidad de algunas zonas geográficas del territorio? los estudios científicos coinciden que la principal causa que afecta los territorios y los vuelve frágiles es la deforestación, la expansión de las infraestructuras sin planificación ni análisis de suelo, las practicas del sector agrícola que demanda cantidades de aguas, la ganadería que requiere pastos para el ganado y eso exige la deforestación, la percepción económica de las empresas, es decir con poco o nula responsabilidad social, prevaleciendo el fin mercantil sobre el social y medioambiental, entre otras causas. Estas prácticas humanas han fracturado el equilibrio de la naturaleza y cuando concurren encuentros con otros fenómenos, como tormentas tropicales, vientos fuertes, sismos, los impactos son negativos para la población que vive en zonas de riego.

Segundo, estas personas han construido sus viviendas en estas zonas frágiles no por una decisión personal, familiar o divina, sino por una necesidad material, por no tener otra opción. Cuando pasan estos fenómenos, inundaciones, terremotos, tormentas y depresiones tropicales, escuchamos, a través de los medios de comunicación a los afectados explicar la razón “no tenemos donde ir”, “no tenemos trabajo ni salarios fijos” “por necesidad vivimos aquí”, estas frases que dejan ver la causa de habitad, no tienen otro lugar donde vivir, ni esperanza de cambiar el lugar de fragilidad. Viene en las zonas por resignación, no por conformismo ni voluntad propia.

 Tercero, ¿Por qué estas personas se resisten a salir en situaciones de emergencias y les cuesta desapegarse de sus bienes materiales? Es que las cosas tienen un sentido y un significado, no es del todo cierto que las cosas materiales estén despegadas de la vida o de lo espiritual. Las cosas son reflejos y expresiones directas de la vida. Son expresiones de crecimiento humano y desarrollo social y el crecimiento y el desarrollo es un fenómeno que caracteriza la realidad propiamente humana, es un acto de fe cuya rasgo primordial es que se hace en la historia y con esfuerzo.

Dicho de otro modo, las cosas materiales son representaciones de crecimiento, de fe, de esperanza, pues en ellas están consumadas tiempo, sacrificio, solidaridad, ahorros, trabajos, etc. Las cosas tienen sentido y significado cuando son producto del esfuerzo y sacrificio humano. Desprenderse de ellas significa menoscabar el trabajo, la solidaridad, la vida. Pues las cosas son la consumación y presentación de valores que trascienden lo meramente material. Ciertamente, hay cosas que se pierden y quizá no las volverán a tener. Les cuesta desprenderse de lo material porque su sentido y significado trasciende lo material, es una forma de vivir con lo trascedente.

Cuarto ¿Cuál sería una solución estable a estas familias que viven en zonas vulnerables? digámoslo de forma directa, la solución no es evacuarlas cada vez que surge una catástrofe natural, y luego que pasa regresar a las mismas zonas de fragilidad. Si ya existe un mapa de zonas de alto y bajo riesgo, el siguiente paso es intervenir estas zonas volverlas seguras, hay lugares que lo único que necesitan es una buena valla de contención, bordas bien fabricadas, cárcavas bien elaboradas, viviendas bien edificadas, con productos de calidad, no con láminas. Y las zonas que no se pueden intervenir por demandar costos elevadas buscar lugares seguros para reubicarlas, eso se puede hacer, con voluntad política.

Quinto, los fenómenos naturales, como los huracanes o tormenta o depresiones tropicales son predecibles, pues tiene un proceso de formación, desarrollo y disipación, estas características permiten tomar decisiones adecuadas para minimizar impactos negativos. Los que más o menos se pueden no se predicen, como los terremotos, erupciones volcánicas etc., sus impactos son menos perniciosos cuando encuentran un territorio poco vulnerable y una estrategia previamente diseñada de actuación que responda a tiempos y lugares de asistencia.

Por último, que no es lo último, hay que decirlo con buen tono y claridad, no es ético que políticos partidistas aprovechen adversidades humanos para adjudicarse créditos filantrópicos con fines de ganar simpatía y votantes. No es ético utilizar los contextos de sufriente como estrategias políticas partidistas. Sin más.

En fin, es necesario cambiar las prácticas humanas que aumenten el riesgo frente a los fenómenos naturales, algunos fenómenos se pueden predecir, otros se puede minimizar su impacto negativo a través de una planificación previa y bien diseñada. Lo más importante es reconocer que la vulnerabilidad no es unidimensional sino multidimensional, requiere buscar soluciones estables al problema, eso demanda políticas públicas con metas y objetivos claros, no improvisaciones ni soluciones mediáticas.

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