Por segundo año consecutivo la Iglesia Católica en Nicaragua decidió suspender las procesiones que conmemoran la Semana Santa, uno de los eventos religiosos de más relevancia para la población, como una medida de prevención ante la pandemia de COVID-19.

Las autoridades religiosas dieron a conocer la medida pidiendo a los devotos comprensión y obediencia.

La crisis sanitaria además llevó a los religiosos a cambiar el protocolo del Domingo de Ramos el 28 de marzo, recomendado a los sacerdotes en todas las parroquias una entrada solemne para evitar la aglomeración de los fieles al recibir la tradicional bendición de las palmas.

Monseñor Carlos Áviles, vocero de la arquidiócesis de Managua, explicó que la medida tiene como fin prevenir más contagios y muertes.“No se trata simplemente de una cuestión prohibitiva, sino que simplemente es evitar aglomeraciones, para evitar el contagio de la pandemia que todavía está vigente en el país. Ese es el llamado mientras las autoridades y la experiencia misma nos dicen que ya pasó el peligro”.

Además, el clero arquidiocesano celebrará esta semana la misa crismal y el tradicional viacrucis sin presencia de fieles, quienes deberán participar del evento siguiendo la transmisión en línea a través de las plataformas católicas de comunicación.Las medidas son bien recibidas por los creyentes que aplauden la prudencia de la Iglesia y que participaran de los eventos de forma virtual.

Vía :Voz de América

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