Daniel B. Mina*

Las elecciones legislativas y municipales que El Salvador celebrará mañana domingo suponen un examen a la gestión del presidente Nayib Bukele, cuya imagen está situada al centro de la campaña del partido Nuevas Ideas (NI) todavía sin diputados en la Asamblea Legislativa, pero que le daría el control del Congreso para los próximos tres años por su popularidad entre la población.

La ascensión de NI, fundado en 2018 como un movimiento del mandatario y dirigido por uno de sus primos y otros familiares, está íntimamente ligada a la popularidad de Bukele, capitalizando el rechazo de la población con los partidos políticos tradicionales.

Las últimas encuestas, una de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), dada a conocer antes de la vigencia de la prohibición de publicar sondeos, indica que NI estaría con posibilidades de conseguir la mayoría absoluta (56). La del Consejo Nacional de Rectores (CONARES), asociación que agrupa a 8 universidades privadas salvadoreñas le otorgó algo más del 60 % del apoyo para diputados que se podría traducir en cerca de 50 curules en el congreso.

La Asamblea Legislativa salvadoreña está formada por 84 diputados, de los que se necesitan 43 para tomar decisiones ordinarias y 56 para aprobar deuda externa, elegir magistrados de la Corte Suprema de Justicia e incluso reformar la Constitución. Punto neurálgico en la crítica de todos los, opositores que acusan al presidente de intentar eternizarse en el poder.

En el más de año y medio que el mandatario tiene frente al Ejecutivo, la evaluación que los salvadoreños tienen sobre su gestión se ha mantenido casi sin desgaste, de acuerdo con las casas encuestadoras.

En junio de 2020, tras cumplir un año en el poder, era de 7,71 y de 7,8 a finales del 2019. Una encuesta del Centro de Estudios Ciudadanos (CEC) de la Universidad Francisco Gavidia de enero pasado le daba al mandatario una nota de 8,87, que en abril de 2020 era de 8,7 y de 8,67 en septiembre 2020. Según el más reciente sondeo del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA (Iudop), los salvadoreños le dan actualmente una nota de 8,3, en una escala de 0 a 10.

Tras su expulsión del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda) en 2017, Bukele tomó los casos de corrupción asociados a su expartido y a la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha) como principales pautas para llegar a ganar la Presidencia en 2019, poniendo fin a tres décadas de gobiernos de Arena (1989-2009) y del FMLN (2009-2019), fenómeno que podría darse también en la Asamblea Legislativa al frenar la repartición de la mayoría de diputados entre ambos institutos políticos, según la mayoría de las encuestas.

La historia reciente del órgano Legislativo de El Salvador ha estado marcada por ambos partidos, que aún mantienen la mayoría de diputados, pero los sondeos indican que Arena y el FMLN podrían caer a una oposición minoritaria sin mayor peso en el Congreso, al tener Nuevas Ideas la mayoría simple y posiblemente alcanzar la calificada con una unión con la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA, derecha), que actualmente tiene 10 diputados. Este partido de derecha le sirvió al mandatario como vehículo electoral tras el retraso en la inscripción de NI.

El previsible triunfo de Nuevas Ideas le supondría al presidente llevar el resto de su mandato sin oposición y sus opositores interpretan esta posibilidad como una concentración de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) en el presidente Bukele, aunque la historia contemporánea del país muestra que no sería la primera vez que ocurriría. A la vez, sus seguidores, lo ven como la posibilidad de llevar adelante las transformaciones necesarias en el país, aspiraciones de la mayoría del pueblo salvadoreño.

*Analista salvadoreño

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