Miami se ha convertido en el epicentro de las hegemonías e intentos desestabilizadores en Latinoamérica y el Caribe.

Silencio por las víctimas de las injerencias estadounidenses en Latinoamérica y el Caribe. A pesar de la concurrencia, este acto de solidaridad de la comunidad cubana de Miami es ignorado por los mercaderes de la desinformación.

Es que a estos segmentos corporativos solo les interesa la cobertura de las narrativas que benefician sus intereses económicos. Hablar de la determinación y libertad de los pueblos, no es rentable desde la perspectiva imperialista.      

A pesar de que la mayor parte de los países del mundo se opone al bloqueo económico contra Cuba, los esfuerzos de grupos políticos y económicos interesados en mantenerlo se concentran en espacios mediáticos y redes sociales.

La prensa estadounidense cubre con lujo de detalles (y abundancia de mentiras) las actividades de los grupos extremistas de ultra derecha, pero los espacios de activistas contra el bloqueo apenas reciben atención.     

La industria del bloqueo económico y político contra Cuba se ha convertido en el marco de referencia de las represiones, hegemonías e intentonas de golpe suave en la región denominada como el “Patio trasero de Estados Unidos”.

Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo la narrativa va perdiendo credibilidad y es que distintos sectores sociales, no solo en Latinoamérica, sino aquí en Estados Unidos van adquiriendo conciencia social; conciencia de clase en un movimiento que poco a poco va adquiriendo las dimensiones de un movimiento social que exige el fin del imperialismo y la hegemonía norteamericana en la región del Sur.

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