Bolsas de basura llenas de guantes médicos usados, algunos visiblemente sucios, otros incluso manchados de sangre, cubren el suelo de un almacén en las afueras de Bangkok.

Cerca hay un recipiente de plástico, lleno de colorante azul y unos cuantos guantes. Los funcionarios tailandeses afirman que trabajadores inmigrantes habían estado intentando que los guantes volvieran a parecer nuevos, cuando las autoridades sanitarias de Tailandia hicieron una redada en las instalaciones en diciembre.

Hay muchos más almacenes como este que siguen funcionando en Tailandia, tratando de aprovechar la demanda de guantes de nitrilo de calidad médica, que se disparó con la pandemia de coronavirus. Y están empaquetando millones de estos guantes de calidad inferior para exportarlos a Estados Unidos y a países de todo el mundo, en medio de una escasez mundial que tardará años en desaparecer.

Una investigación de CNN de varios meses de duración ha descubierto que decenas de millones de guantes de nitrilo falsificados y de segunda mano han llegado a Estados Unidos, según los registros de importación y los distribuidores que compraron los guantes. Y eso es solo la punta del iceberg. Las autoridades estadounidenses y tailandesas están llevando a cabo investigaciones penales.

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