VOCES

El Sindicato de Músicos y Trabajadores Afines (UMAW) de Estados Unidos celebró el lunes (15) una manifestación en varias partes del mundo en el que llamó de Día de Acción por la Justicia en Spotify. En total, se programaron acciones en diez ciudades estadounidenses y en otras 21 en el mundo. En Latinoamérica, la acción se llevó a cabo en la Ciudad de México (México) y São Paulo (Brasil).

La manifestación global tiene como objetivo promover una lista de reclamos, entre los cuales: pago de al menos un centavo por reproducción, hacer públicos todos los contratos confidenciales, acreditar a todos los trabajadores en cada producción, terminar disputas legales contra artistas y pagar a cada artista de acuerdo con el registro de reproducción.

La pandemia del Coronavirus y la consecuente imposibilidad de realizar eventos en vivo para contener la transmisión de la enfermedad, fue señalada por UMAW como uno de los factores que dan mayor gravedad a las demandas, una vez que los músicos son aún más dependientes de las plataformas de streaming online. Según la organización, «la empresa detrás de la plataforma de transmisión continúa acumulando valor de mercado, pero los profesionales de la música en todas partes ven poco más que centavos en compensación por el trabajo que realizan». Y añadió que si la empresa no puede sustentar un modelo de negocio que ofrezca compensación justa para los músicos, entonces no debería existir.

La movilización «Justicia en Spotify» comenzó en noviembre de 2020. Al final de un año marcado por la crisis de salud global, cuyo impacto en los profesionales de las artes fue enorme, Spotify anunció que permitiría a los artistas y compañías discográficas pagar por más visibilidad. Si los artistas y / o sellos discográficos aceptan una tasa de regalías más baja, las canciones y álbumes seleccionados serán más recomendados para los oyentes, afirmaron. Básicamente, es la versión algorítmica de una práctica común exigida por la industria discográfica a las estaciones de radio para que difundan ciertas canciones, algo que privilegia el poder económico en detrimento de la calidad y estimula la concentración en el mercado musical, en contra los principios de pluralidad, diversidad y acceso a cultura.

La disputa entre productores de contenido musical y la plataforma de música en streaming más grande del mundo puede equipararse con la batalla entre productores audiovisuales contra el poder de Netflix y otros Over-The-Top y con la presión de las empresas de medios para que Google y Facebook paguen por sus contenido accesibles desde las plataformas.

UMAW, por representar artistas pequeños, utiliza la estrategia de presión colectiva para mejorar su capacidad de reclamar derechos. Sin pleitos colectivos, solamente los artistas con un enorme público podrían obtener un mayor poder de negociación. A finales de 2014, Taylor Swift había estrenado un nuevo álbum de éxito y, ante la larga demanda por la nueva producción, exigió que Spotify no permitiera el libre acceso a la colección. En un principio, Spotify negó la demanda, lo que provocó la exclusión de toda la discografía de la artista de la plataforma de streaming durante tres años.

En 2013, Thom Yorke de Radiohead, había pedido públicamente un boicot del servicio por prácticas de pago injustas, eliminando todos sus proyectos en solitario del sitio y describiendolo como «el último pedo desesperado de un cadáver agonizante». Ambos artistas se encuentran actualmente en el catálogo de Spotify.

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