En un discurso televisado el 7 de abril, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez se hizo eco de las preocupaciones expresadas a principios de este año por el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, sobre la distribución desigual de las vacunas COVID-19 a nivel mundial. La vicemandataria prometió que Venezuela no repetiría lo que está pasando “en países ricos donde solo se vacunan los que tienen dinero para vacunarse”.

“Venezuela participa en el modelo de acceso universal y gratuito a la salud”, dijo Rodríguez, y agregó que “este también será el caso del proceso de vacunación”.

Su afirmación de que las personas en las naciones ricas deben tener dinero para recibir una vacuna es falsa.

Las disparidades en la distribución de las vacunas COVID-19 son reales. Según UNICEF, 130 países no habían comenzado a vacunar a sus poblaciones en febrero. Mientras tanto, EE.UU. ha vacunado a más del 22% de su población y ha comprado dosis suficientes para 750 millones de personas, mucho más de lo necesario.

Pero quienes reciben las vacunas COVID-19 no tienen que pagar por ellas, particularmente en países con sistemas de salud universales y gratuitos.

Vía :Voz de América

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