sábado , junio 25 2022

Los argentinos piden dólares.

Con un histórico problema de inflación, que en los últimos dos años rondó el 50% -y en este momento gira en torno al 40% interanual- los argentinos ven con preocupación cómo su salario en pesos pierde valor cada mes.

A la escasez de la moneda estadounidense y una extensa cuarentena impuesta por la pandemia de covid-19, se han sumado en los últimos días otros obstáculos para la recuperación económica, como la caída de los bonos en dólares recientemente reestructurados. Mauricio Macri presidente de la nación Argentina, ha tenido que pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) para intentar frenar una nueva sangría económica. Un estreno inesperado. Lo acechan los viejos conocidos de siempre: inflación, devaluación y fuga de capitales. Tridente mágico para el descalabro financiero.

“La gran inestabilidad que históricamente ha mostrado la moneda argentina ha llevado a que la sociedad mire al dólar estadounidense como un patrón de referencia para formar expectativas inflacionarias”, completa Martín Guzmán, economista de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia.

Es frecuente escuchar a un argentino decir que están «obsesionados» con el dólar, a pesar de que la economía no está dolarizada ni haya planes en ese sentido, como tuvo que desmentir el gobierno de Mauricio Macri hace unos días. La población pasa un Dejavu, pues la economía Argentina vive cada 10 o 12 años una crisis del peso, la economía colapsa, todos pierden sus ahorros, cosa conocida por Steve Hanke, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, e investigador del centro de estudios CATO Institute en Washington, D.C., insiste en que la solución es dolarizar la economía, en una conversación con BBC Mundo Hanke -quien asesoró a Ecuador en su dolarización- dice que «hay que matar el peso. El peso es un veneno, un cáncer».

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