viernes , junio 21 2024
Foto: Nayib Bukele, junto a su esposa Gabriela Rodríguez, inaugurando su segundo período presidencial inconstitucional/Por David Ramírez

Nayib Bukele consuma inconstitucionalidad tras iniciar segundo periodo presidencial

Tras convertir presuntamente a El Salvador en el “país más seguro de todo el hemisferio occidental”, prometió para su segundo mandato inconstitucional sustanciales mejoras en la Economía, el principal problema destacado en numerosas encuestas nacionales.


Pese a que la Constitución de la República, el principal marco legal de El Salvador, prohíbe expresamente en al menos seis artículos la reelección o la continuidad del Presidente de la República o el apoyo a dicho acto, el pasado 1 de junio, Nayib Bukele dio por inicio su segundo período 2024-2029.

Con una ovación general, la presencia de jefes de Estados y representantes de la región de América Latina y otros, funcionarios nacionales, y cientos de salvadoreños que apoyan su administración, así se consumió la inconstitucional reelección presidencial. Este, como un hecho histórico e inédito en el siglo XXI. El antecesor más inmediato a este hecho fue el general Maximiliano Hernández, señalado por diversos historiadores como un dictador, en el siglo XX.

Aunque la sesión plenaria solemne fue citada por el diputado presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, a las 7:30 de la mañana, para realizar el acto y recibir la protesta “constitucional” de Nayib Bukele como presidente electo en El Salvador, esta inició al filo de las ocho de la mañana. A esta sesión asistió la mayoría oficialista y algunos diputados aliados. De los 60 diputados de la nueva configuración legislativa, únicamente Claudia Ortiz, de VAMOS; Marcela Villatoro, y José Francisco Lira, de ARENA, no asistieron, tal como anunciaron previamente y como reflejo de su desacuerdo con el segundo período presidencial de Nayib Bukele.

Al igual que cuando este asumió la presidencia el 1 de junio de 2019 cuando comparó a El Salvador como “un niño enfermo”, en su discurso durante el acto oficial para este 2024, señaló que la sociedad salvadoreña continúa enferma, insistiendo en que El Salvador era comparada a una persona enferma de toda la vida, quien acudió a diferentes doctores que no abordaron dicha enfermedad, la cual, se formó en cáncer terminal y casi moría. El cáncer serían los grupos criminales con auge en el país desde hace décadas y a las cuales, aseguró, han vencido.

“La sociedad salvadoreña es como una persona enferma aún, ha tenido múltiples enfermedades desde que nació: economía, salud, infraestructura, empleo, vivienda y una enorme lista. Pero hace 30 años apareció una enfermedad más grave y urgente:  el cáncer de las pandillas, que se volvió en ese momento lo más urgente de resolver. (En estos cinco años) juntos nos liberamos del cáncer de las pandillas, juntos nos liberamos de la inseguridad. La sociedad salvadoreña sigue enferma, pero ya no tiene cáncer”, expresó el funcionario, haciendo una analogía en la que su gobierno fue el doctor que aplicó “medicina amarga” para recuperar a la persona enferma (el país) de un “cáncer terminal”.

Las medidas aplicadas entre 2019 y 2024, como el Plan Control Territorial y el régimen de excepción (vigente desde el 27 de marzo de 2022) han sido los dos grandes pilares con los que dicha administración ha presumido de las mejoras en el tema de seguridad. Aun así, organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales, han denunciado su falta de transparencia, las cerca de 300 muertes dentro de centros penales (al menos desde marzo de 2022), desapariciones forzadas, el hacinamiento carcelario y “masivas” y “sistemáticas” violaciones a derechos humanos.

Algunos casos de presuntas graves violaciones a derechos humanos documentadas en los últimos años han sido elevados a organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros.

“Ahora que ya arreglamos lo más urgente, que era la inseguridad, vamos a enfocarnos de lleno en los problemas importantes empezando por la Economía”, añadió en su discurso, sin antes advertir que la sociedad deberá probar nuevamente “medicina amarga” y pedir que los salvadoreños juramentaran con sus manos en lo alto, defender a “capa y espada” y sin quejarse de las políticas y decisiones durante los próximos años.

“Juramos defender incondicionalmente nuestro proyecto de nación, siguiendo el pie de la letra cada uno de los pasos sin quejarnos, pidiendo la sabiduría de Dios para que nuestro país sea bendecido de nuevo con otro milagro, y juramos nunca escuchar a los enemigos del pueblo”, repitieron los salvadoreños presentes en la Plaza Gerardo Barrios, en el Centro Histórico de San Salvador.

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Periodista de VOCES

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