Julio Martínez*

Estamos en un momento de mucha convulsión en el país, se agrava más, ante una postura de prepotencia y mesianismo del presidente, que, por primera vez en estos dos años, encuentra a una oposición a sus métodos e ideas, en proceso de organización y con acciones concretas de éxito.

La marcha de la sociedad civil, el 15 de septiembre es una muestra del descontento que hay frente a las posiciones que el presidente ha mostrado como líneas políticas del gobierno. Mientras algunas de estas posturas son reales, otras son tergiversadas mediáticamente, no por ignorancia sino como parte de una estrategia de confrontación de ideas, de utilización de métodos de lucha que nunca han sido limpios, ni por parte del aparato de comunicaciones del Estado ni por la oposición, que han logrado, ambas, impactar en el pensamiento de muchos ciudadanos.

El sector de la prensa, pero en particular el Diario De Hoy, apuestan a apuntalar la información como manera de permear el pensamiento de la sociedad en contra del gobierno, mientras ellos, el grupo de poder gubernamental, no escatima esfuerzos en mantener “informada” a la población desde sus propios mecanismos: Periódicos virtuales fantasmas, noticiero gubernamental, radio nacional, uso de redes sociales, y generación de dependencia/agradecimiento/sometimiento de amplios sectores de la población a través de la “canasta solidaria” que finalmente, terminará siendo pagada por quienes tenemos descuentos de impuestos en sus varias formas.

Las marchas del 15 de septiembre no son espontáneas y muestran que la oposición al gobierno ha encontrado una manera de confrontar con efectividad las posturas del presidente, eso que antes no pudimos ver en ninguna forma por los partidos políticos que fueron poco a poco minimizándose. Las reacciones a favor del presidente tampoco son espontáneas y muestran la utilización de medios progubernamentales para deslegitimar la acción de los “marchistas”, quienes en algunos casos y como “masas” cayeron en la dificultad de no poder controlar a participantes, y se desbordó la actuación a través del vandalismo, lo que será utilizado por el aparato de comunicación del Estado para hacer notar la “poca inteligencia y perversidad” de quienes marcharon, era un riesgo a correr. Procesos de infiltración, si los hubo, debieron ser previstos también.

Algunos actores podrán parecer hoy día como “salvadores” de la sociedad, y considerando que ha habido organizaciones que desde su propia naturaleza confrontan las políticas actuales, también hay quienes aprovechan. Diario de hoy, cuya vinculación ideológica partidaria conocemos, establece su madera de este día: “En defensa de la República”.

Resulta similar a la de Colatino, quien por razones distintas a las del De Hoy, también tiene su propia postura: “Pueblo resiste ante autoritarismo de Bukele”

Quiero mostrar la madera del Diario de hoy, del día 31 de julio de 1975, un día después de la cruel masacre dirigida a estudiantes de la marcha del 30 de julio de ese mismo año, y donde fueron asesinados más de cien estudiantes, sin dato de desaparecidos y unos 25 heridos:

Sin duda, los actores de la marcha son diversos, pertenecen a sectores diferentes, todos contra el gobierno, y es seguro que hay grupos de poder detrás de ellos, quienes seguramente ven con mucho gusto el resultado del comportamiento de la gente que ha marchado, mientras en el otro lado, el otro grupo de poder, el del presidente ya debe estar pensando como movilizar a la población adepta y leal a ellos para proponer una forma de percepción, contraria a la generada el 15 de septiembre, con el desfile de esa parte de la sociedad.

Una visión más científica, debe hacer un alto ante esta realidad para estudiarla detenidamente, y me parece un buen escenario para hacer investigación y explicación de la confrontación actual, de una manera más o menos objetiva, desde posturas de la ciencia.

*Director de Antropología de la Universidad Tecnológica.

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