sábado , abril 13 2024

Para Carlos Eugenio Vides Casanova, autor intelectual de las torturas que sufrí

Este es un artículo de Neris González, una de las tres personas demandantes originales del caso civil Romagoza Arce v. Garcia y Vides Casanova. El general Carlos Eugenio Vides Casanova y el general José Guillermo García fueron encontrados culpables de la tortura sufrida por González, el Dr. Juan Romagoza Arce y Carlos Mauricio y la tortura generalizada de la población salvadoreña entre 1979 y 1989 cuando se mantuvieron en cargos públicos militares. A Neris, trabajadora laica de una iglesia, la secuestraron integrantes de la Guardia Nacional en diciembre de 1979 cuando se encontraba con un embarazo de ocho meses. Por dos semanas la violaron, golpearon, mutilaron, sometieron a temperaturas extremas y choques eléctricos y torturas de ahogamiento en agua. Luego fue tirada a las afueras de San Vicente y encontrada por una mujer que la llevó a su casa para sanar. Como consecuencia de la tortura, el hijo de Neris nació con múltiples heridas y murió meses después a consecuencia del trauma. Posteriormente, Neris huyó a Estados Unidos.

Neris González previo a la proyección del documental «Añil» en el Museo de la Imagen y la Palabra (MUPI). Añil relata las historias de violencia sexual que Neris y otras dos mujeres vivieron durante el conflicto armado. Foto: Diego Hernández

A continuación, un artículo escrito por Neris sobre la muerte de Vides Casanova ocurrida el 21 de diciembre de 2023.


Con el tiempo no solo están muriendo las víctimas que sufrieron las peores formas de violación a los derechos humanos, sino también están muriendo los criminales sin que se haya aplicado justicia por los crímenes que cometieron.

Es el caso, entre otros, del general Carlos Eugenio Vides Casanova, temido director de la Guardia Nacional desde 1979 a 1983. Luego pasó a ser ministro de la Defensa desde 1983, cuando el general José Guillermo García dejó de serlo, hasta 1989. Vides Casanova falleció por muerte natural en diciembre de 2023 sin que haya sido condenado penalmente en un tribunal salvadoreño a pesar de haber sido deportado por Estados Unidos hacia El Salvador en 2015 por violaciones a los derechos humanos cometidos durante su mandato como director de la Guardia Nacional y posteriormente como ministro de Defensa en el conflicto armado en El Salvador.

Como víctima y sobreviviente de tortura en las cárceles clandestinas de la Guardia Nacional bajo el mando de Vides Casanova, decidí demandar a este criminal junto con otros dos compañeros más en un tribunal de justicia en Miami, Estados Unidos. Así, mediante ese doloroso y largo proceso se logró una condena civil contra el genocida en el año 2002, sentando un precedente histórico del cual creíamos que en El Salvador se actuaría con diligencia, responsabilidad y en apego a la verdad. Lamentablemente, hasta el día de hoy, no existe voluntad política de aplicar justicia a los verdaderos criminales genocidas de guerra.

A Vides Casanova se le atribuyen diferentes crímenes y violaciones a derechos humanos: torturas, desapariciones, masacres, entre otros. Durante su mandato como director de la Guardia Nacional, elementos del cuerpo represivo militar capturaron, violaron y posteriormente asesinaron a cuatro religiosas estadounidenses: Maura Clarke e Ita Ford (Dominicas de Maryknoll), Dorothy Kazel (Compañía de Santa Úrsula) y la misionera laica, Jean Donovan, en 1980. El Informe de la Comisión de la Verdad estableció que Vides Casanova supo de los hechos cuando fueron cometidos y ordenó que se encubrieran.

Dichas violaciones están documentadas en este informe que fue fruto de los acuerdos de paz y que hoy se pretende borrar como si nada hubiera pasado en El Salvador. Mientras, las víctimas están muriendo una a una con el sufrimiento prologando y sin esperanza de que haya justicia.

En 2016, mediante Sentencia de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, se declaró inconstitucional la ley de amnistía de 1993 y se ordenó a la Asamblea Legislativa crear una ley de justicia transicional. Lamentablemente este órgano del Estado no tiene interés en elaborar una ley de justicia transicional que responda a una justa reparación integral para las víctimas.

Como víctima de las cárceles y las torturas, exijo a los órganos del Estado que, con base a sus competencias, asuman la responsabilidad con las víctimas sin más demora.

Vides Casanova murió y se va sin enfrentar la justica. Ha muerto antes que algunas de las víctimas de torturas y crímenes de lesa humanidad durante el conflicto armado, pero esto no nos frena para seguir exigiendo la justicia. Nuestro grito de dolor como sobrevivientes de torturas y demás crímenes seguirá como las cigarras de la primavera.

General Vides Casanova: ahora estás muerto sin haber sido condenado ante las peores formas de tortura y humillación que sufrí en la cárcel clandestina de la Guardia Nacional en San Vicente, al igual que muchas víctimas de tortura, desapariciones, asesinatos y masacres.

Yo sigo viva y continuaré enarbolando la bandera de lucha por la justicia para que te alcance aún después de tu muerte. Verdad, Justicia y Reparación.

Nunca Más.

Nota del editor: El general Carlos Eugenio Vides Casanova dejó de ser ministro de Defensa en 1989 y se fue a vivir ese mismo año a Palm Coast, Florida, Estados Unidos. En 1999, las familias de las cuatro religiosas estadounidenses demandaron a Vides Casanova y al general José Guillermo García (también viviendo en Florida), acusándolos de tener responsabilidad en el crimen contra ellas. En el 2000, un jurado federal emitió un veredicto absolviéndolos de tener responsabilidad, ya que consideraron que Vides Casanova y García, ambos generales y director de la Guardia Nacional y ministro de Defensa, respectivamente, no tenían «control efectivo» sobre sus tropas, según el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA), una organización internacional defensora de derechos humanos que participó en el caso mediante la presentación de un amicus curiae. En 1989, el New York Times publicó un artículo donde Daniel Canales Ramírez, Carlos Joaquín Contreras Palacios, Francisco Orlando Contreras Recinos, José Roberto Moreno Canjura, cuatro integrantes de la Guardia Nacional que participaron directamente en el crimen, afirmaron que no sabían quién en la línea de mando ordenó originalmente el asesinato de las religiosas (ellos acataron órdenes recibidas y transmitidas por su superior inmediato, el subgeneral Luis Antonio Colindres Alemán, según el Informe de la Comisión de la Verdad y los mismos testimonios de los cuatro soldados, que también detallaron que Colindres nunca especificó de quién fue la orden), pero que fueron presionados por las distintas comisiones investigativas oficiales del gobierno para encubrir los hechos y no inculpar a nadie del Alto Mando.

Con edición de: Diego Hernández*

*En VOCES, un artículo de opinión o escrito está sujeto a una edición para facilitar el entendimiento y asegurar los hechos, entendiéndose esta como corrección de estilo y verificación de datos. Las ideas planteadas son originales de la autora o autor y no se cambian mediante la edición.

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