Por Lauri Cristina García Dueñas
Opinión
Criar de manera presente y digna a las hijas e hijos es una de las tareas más difíciles que puede tener un ser humano. En Latinoamérica, las leyes son laxas y se ha normalizado la figura del padre ausente, a costa del bienestar de las criaturas, la estabilidad económica y el desgaste económico, físico y mental de las mujeres madres.
Si un padre decide abandonar la manutención y los cuidados de los hijos, puede seguir su vida en total libertad e irresponsabilidad, como si no hubiese cometido ninguna falta o delito, a lo mucho, podría ser citado para el pago de una pensión de alimentos que no refleja el dinero y el esfuerzo que requieren acompañar a un ser humano de los 0 a los 18 años.
En cambio, si una mujer decidiera abandonar el deber de proveer y cuidar a sus criaturas sería juzgada socialmente y condenada simbólicamente. Al menos, en ese ámbito, y en muchos más, estamos lejos de una equidad de género en la región.
Los números hablan
Cerca de medio millón de niños, niñas y adolescentes quedaron en situación de abandono en El Salvador por uno o ambos padres de familia, según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) de 2024.
El documento publicado por el Banco Central de Reserva (BCR), señala que en el año 2024, un total de 478,982 menores entre los cero y 17 años de edad vivieron una situación de abandono de sus progenitores. De estos 254,986 fueron niños y 223,996 niñas.
Según el informe, el abandono por parte del padre afectó a un total de 381,258 menores, de esa cifra, 201,850 fueron niños y 179,408 niñas. Los datos mencionados revelaron que los casos de abandono por el padre fueron del 79 %.
Por otro lado, el abandono por parte de la madre alcanzó los 38,811 casos (de cada 10 niños abandonados en El Salvador, 9 lo fueron por el padre y 1 por la madre), de los cuales 22,455 fueron niños y 16,356 son niñas. Mientras que 58,913 menores fueron abandonados por ambos padres de familia, y resultaron afectados 30,681 niños y 28,232 niñas.
En El Salvador, 739,566 madres —el 41.2 %— ejercen la maternidad sin una pareja presente. Son mujeres divorciadas, separadas, viudas o solteras. Es decir, cuatro de cada diez madres en El Salvador crían solas a sus hijos.
La encuesta reporta, para el año 2024, una población total de 6.3 millones de personas, de los cuales 1,882,226 se identificaron entre los cero y 19 años de edad, que equivale el 29.6 % de la población total.
El Estado, la familia y la sociedad
Más de 4,440 niños y adolescentes en El Salvador estuvieron en centros de resguardo infantil en el 2023, revelaron datos estadísticos del Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia (CONAPINA).
La Política Nacional de Corresponsabilidad de los Cuidados 2022-2030 no está siendo efectiva, economistas feministas señalan que no se ha invertido en un sistema nacional de cuidados efectivo que atienda a las infancias durante las ocho horas laborales. En El Salvador, el 72% de las mujeres trabajadoras se encuentra en el mercado informal.
En el país, existen solamente 41 Centros de Atención a la Primera Infancia (CAPI) autorizados por el CONAPINA. Estos espacios de cuidado y estimulación se dividen de la siguiente manera: 31 son de carácter privado, 7 son patronales (instalados por empresas o instituciones para sus empleados), 3 son públicos (administrados por municipalidades). La mayoría de estos centros se concentran en el departamento de San Salvador y La Libertad, por lo que existe una alta demanda insatisfecha en el interior del país.
En El Salvador, según el CONAPINA, los costos promedio oficiales autorizados para los CAPI son de $76.52 para la matrícula anual y $159.20 para la mensualidad. El salario mínimo en El Salvador oscila entre 408.80 y 305.32 USD.
No existen políticas ni mecanismos de conciliación laboral y cuidados impulsados por el Estado, las empresas privadas o las instituciones. Estos asuntos se consideran privados y familiares.
Sin embargo, el individualismo, que es la ideología de Occidente, deja cada vez más a las mujeres madres e infancias con redes de cuidados endebles. Esto está bajando la tasa de natalidad mundial. El promedio de hijos en El Salvador es de dos.
De cara a la celebración nacional del día del padre, creo que se debe dejar de normalizar la ausencia de responsabilidad del progenitor, las leyes deben ser más estrictas para que estos doten no solo de pensiones alimenticias dignas sino de cuidados diarios a los infantes. Estos incluyen la carga psicológica, mental y logística que, por roles y estereotipos de género, se le asignan casi en su totalidad a la mujer madre.
Países desarrollados como Dinamarca, Suecia, Alemania y Países Bajos se caracterizan porque el abandono paterno de las infancias es ínfimo, en comparación a los números de El Salvador.
Ser padre no es solo una celebración anual, una foto obtenida el fin de semana de visita o la cazada por los cínicos que aparecen una vez al año si al caso, sino una responsabilidad de toda la vida, para criar con humanismo, entrega y corresponsabilidad a seres humanos íntegros para el presente y el futuro de nuestro país. No más padres ausentes. Feliz día a los verdaderamente corresponsables. Lastimosamente, son poquísimos.
Lauri Cristina García Dueñas. Escritora y periodista. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Centroamericana «José Simeón Cañas» (UCA) y Maestra en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Coordinó el proyecto «Yo crío: cuidadoras en primera persona» (Pie de Página, La otra diaria y Alharaca). Entre sus reportajes colaborativos se encuentra «Las mujeres nunca descansan» y «El peso invisible del cuidado: las mujeres que sostienen la vida en El Salvador» con apoyo de International Women’s Media Foundation (IWMF).
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