“El llamado es para estas instituciones como la ASA, el Ministerio de Medio Ambiente, el gobierno, a que tomen cartas en el asunto. Rescatar este río es posible”, exhortó Enrique Moza, activista ambiental, sobre las actuales condiciones de la fuente hídrica.
El río Las Lágrimas está ubicado entre los cantones Zapotitán, del distrito de Ciudad Arce, La Libertad Centro; y El Tinteral, distrito de Coatepeque, en Santa Ana Este. Habitantes y activistas como Enrique Moza denunciaron que el afluente enfrenta una amenaza: la extracción de arena.
“La causa tiene un nombre, no es no es así nomás, no es natural. El desastre es la extracción de arena. Camiones enormes cargan la arena aquí para llevársela a vender a ciertos negocios locales y ha sido una destrucción masiva”, aseveró Moza.
De acuerdo con habitantes, durante muchos años en el río se observó una fauna diversa, entre ella peces, cangrejos, algunas serpientes, aves y mamíferos. Sin embargo, con el inicio de la extracción de arena en los últimos años, el bosque de galería ha sido destruido, mientras que la fauna acuática y silvestre ha tendido a desaparecer. Además, el ancho y la profundidad del río se han reducido, lamentaron.
Actualmente, sus dimensiones son de 1.50 metros de ancho y su profundidad alcanza los 10 centímetros.
“Prácticamente está agonizando. Y por supuesto el problema avanza”, advirtió Moza.
VOCES Diario Digital tuvo acceso a las respuestas a solicitudes de información que un habitante presentó ante las alcaldías de La Libertad Centro y Santa Ana Este, así como ante la Autoridad Salvadoreña del Agua (ASA).
Las respuestas revelaron que las alcaldías concedieron (CUAL) un permiso de extracción a un comerciante de la zona, el cual venció en junio de 2026. Tras su vencimiento, las instituciones no indicaron si hubo alguna renovación; sin embargo, habitantes señalaron que la extracción de arena continúa.
En relación con la respuesta de la ASA, la institución informó que ha recibido 337 denuncias sobre la extracción de arena en el río, de las cuales 260 han sido tramitadas y 77 continúan pendientes de respuesta.
Habitantes como Israel Valencia y José Antonio Flores confirmaron que esta situación representa un conflicto, debido a que en la zona no cuentan con agua potable y dependen del río para el uso diario. También señalaron el impacto que la extracción de arena ha generado en el afluente.
“Hoy casi no crece (el río) porque como no llueve bastante, y como mucha arena sacan. Por lo menos tengo esta pilita, pero como por lo mismo que han sacado acá arena, se me ha consumido el agua. No porque antes que no sacaban arena pasaban llenitas. Hasta en el verano había. Hoy se secan”, relató Valencia.
José Antonio Flores también indicó que el caudal del río ha disminuido aún más en 2026, lo que también afecta a pequeños agricultores. “Es poca el agua que hay”, manifestó.
Para Enrique Moza y otros habitantes, detener la extracción de arena es “urgente”, así como iniciar un proceso de recuperación del ecosistema que incluya actividades de educación ciudadana, reforestación y concienciación ambiental.
“Se puede salvar, no es imposible. ¿Qué se necesita? Un poco de voluntad”, afirmó el activista ambiental.
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