Entre 400 y 500 personas recorrieron calles principales de Cabañas, El Salvador, con carteles en mano, pancartas y megáfonos para expresar su profundo rechazo a la minería metálica y exigir al Estado salvadoreño garantizar los derechos a la vida y el agua.
“Vivir en territorios libres de contaminación, eso es lo que este pueblo manda a este Estado y a este gobierno que obedezca. El Salvador es mejor sin minería, es mejor sin contaminación”, aseveró Vidalina Morales, de la Asociación de Desarrollo Económico y Social (ADES) Santa Marta, Cabañas, y una lideresa ambientalista histórica.

Desde el pasado 23 de diciembre de 2024, El Salvador abrió las puertas a la explotación minera. Como “inconsulta” e “irresponsable” calificaron las comunidades organizadas y otros colectivos ambientalistas a la Ley General de Minería Metálica, aprobada por la Asamblea Legislativa y sancionada por Nayib Armando Bukele.
“Fue inconsulta, va en contra de información científica, va en contra de estudios que se han hecho en el país y va en contra de los intereses de la población”, dijo a VOCES Adriana Ramírez, del Movimiento Rebelión Verde (Reverdes).
Las comunidades reiteraron que la minería metálica en El Salvador no es viable y atenta contra la vida y la salud; que los proyectos mineros profundizarán la actual contaminación de las fuentes hídricas y los efectos que dejó la misma actividad hace décadas. En 2017, la entonces configuración legislativa aprobó la Ley de Prohibición de la Minería Metálica luego de varios años de presión por parte de comunidades, organizaciones, las iglesias y la comunidad internacional.
Dicha ley estableció que el mismo Estado debía llevar a cabo los cierres técnicos de 15 minas abandonadas, ubicadas en su mayoría en el Oriente del país. Al momento de la derogación de la ley, organizaciones ambientalistas indicaron que no existió avances en materia.
“La minera en un país como El Salvador no es viable. Está demostrado científicamente que todo el territorio minero se ubica en la cuenca alta del rio Lempa, y el rio lempa es el rio del país, de ahí nos abastecemos el 60% del agua. Hablar de minería es hablar de contaminar el rio Lempa y eso lo hace completamente inviable. En todos los países que hacen minería metálica todos los pueblos terminan en la miseria, en la enfermedad y la muerte”, advirtió Carlos Flores, del Foro del Agua.
La caravana en contra la minería salió desde el desvío Llano de la Hacienda, en San Isidro, y llegaron hasta el parque de Sensuntepeque, en donde pegaron diferentes afiches de color amarrillo con el mensaje “Bukele, no hay minería responsable”. También pasaron frente a la ex mina El Dorado que, de acuerdo con las comunidades, el terreno ha sido comprado por una minera estadounidense y es la mina con avances significativos para iniciar la explotación.

“Los impactos de la minería son por muchas décadas y siglos. Son cosas que el Estado salvadoreño, en vez de estar legitimando la minería, debería de interesarse, a nuestro juico, por hacer investigaciones sobre los impactos que puede generar en la salud, en el medio ambiente. No es una lucha que competa solo a Cabañas. Estamos en el camino correcto de la historia”, indicó Vidalina Morales.
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