Crecen las tensiones en la disputa por zonas marítimas e islas en el Mar del Sur de China.

En una cadena televisa, el presidente de las Filipinas, Rodrigo Duterte, afirmó que su Gobierno no tiene la intención de moverse de las aguas disputadas en el Mar del Sur de China. “Pueden matarme, pero aquí nos vamos a quedar. Nuestra amistad podría terminar aquí”, declaró el presidente a demandas del Gobierno chino de que barcos filipinos abandonen el área.

Cuando Duterte asumió la presidencia en 2016, mencionó que se separaría de su principal aliado, Estados Unidos, y se acercaría más a China. En esta misma sintonía, el presidente filipino dijo que una resolución dada por la Corte Permanente de Arbitraje, donde desestimaba el argumento chino de que las aguas e islas en el Mar del Sur de China eran de ellos, solamente era un “pedazo de papel que podía botar a la basura”, dijo.

Sin embargo, a pesar de restarle credibilidad a la resolución, en la cadena de televisión expresó que si bien no cree en la resolución, sí seguirá luchando por su derecho a las islas del Mar del Sur de China.

En declaraciones al South China Morning Post, un oficial anónimo del Gobierno de Duterte mencionó que la política filipina en el asunto es, “desarrollar amistades con China al mismo tiempo de hacer valer la soberanía de las Filipinas”, explicó.

A pesar de su postura firme en el caso, Duterte mencionó en la misma cadena, “le digo a China que no queremos una guerra, pero no podemos irnos del Mar del Sur de China”, finalizó.

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