Abogada, con estudios de posgrado en ciencia política y poseedora de una enorme sensibilidad por los temas importantes para la población salvadoreña, Claudia Ortiz se consolida como una de las voces más fuertes y coherentes de la oposición que desde la Asamblea Legislativa defiende la democracia y la dignidad humana en un entorno cada vez más adverso.
Con 35 años y a punto de cumplir dos como diputada de la Asamblea Legislativa, Claudia Ortiz fija su mirada en el estado de impunidad que prevalece en El Salvador, tanto para las víctimas de la guerra que terminó hace más de tres décadas, como para las víctimas actuales del régimen de excepción y otros abusos que emanan de la concentración del poder.
“Hay algo que no está bien en nuestra sociedad”, reflexiona en entrevista con VOCES, y esto es la “impunidad”, complementa.
“El no castigar esas violaciones, esos vejámenes” por proteger intereses políticos y económicos es un asunto que debe importarle al pueblo salvadoreño, al cual pide hacer valer “su poder democrático” y luchar por esa institucionalidad, por esa “democracia que nos incluya a todos y que cumpla la promesa de verdad, de justicia, de dignidad”.

Ortiz es la única representante de VAMOS en el órgano Legislativo y fue electa como diputada por el departamento de San Salvador. Inició su carrera política junto a la maternidad del último de sus tres hijos y en su quehacer legislativo ha puesto su conocimiento y experiencia en función de temas importantes: los derechos humanos, la justicia para las víctimas de la guerra, el bienestar de la familia salvadoreña, especialmente los derechos a la salud, a la alimentación, al trabajo y a servicios básicos accesibles y de calidad.
Su voz se escucha con fuerza y valentía en cada sesión plenaria contra lo que califica como “incoherencias” en las políticas públicas del gobierno dirigido por Nayib Bukele y que pasan a trámite a la Asamblea Legislativa dominada por legisladores de Nuevas Ideas, GANA, PCN y PDC fieles al presidente.
“Lo hacemos porque creemos firmemente en la dignidad humana y en la defensa de la dignidad humana como un pilar fundamental del trabajo”, afirma.
Ortiz, en distintas ocasiones, ha dejado claro que no está interesada en correr por la presidencia de la República, aunque su nombre suena en redes sociales, pese a los constantes ataques que recibe de personas afines al gobierno y cuentas anónimas.
Ella sueña con un El Salvador donde las niñas y niños puedan convivir “sin importar su condición social, su nivel educativo”, al cual “ojalá todos podamos tener acceso”.
La educación debería ser digna y de calidad, para permitir a las nuevas generaciones desarrollarse, trabajar y ser plenos como seres humanos, explica.
La diputa Ortiz sueña también con “un país donde no haya diferencias, donde todas las personas tengan acceso a sus derechos, un país de derechos y de dignidad, donde hayamos sanado el odio que nos han querido infundir, las heridas graves que nos hemos hecho los unos a los otros por pensar que nuestras diferencias son más importantes”.
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