El Movimiento Indígena para la Integración de las Lucha de los Pueblos Ancestrales (MILPA) y habitantes de La Unión reafirmaron su descontento por la construcción del Aeropuerto del Pacífico, un megaproyecto que abandera la administración de Nayib Bukele. Advirtieron vulneraciones a los derechos humanos y la destrucción de ecosistemas y el medio ambiente.
“Durante todo este proceso desde el anuncio de la construcción del aeropuerto se ha realizado una violación sistemática de los derechos de los habitantes de las comunidades afectadas (…) Todo el proceso ha estado bajo engaños y manipulación de los habitantes”, aseveró Ángel Flores, integrante de MILPA.
El movimiento indígena se refirió al estado de las familias que habitan en las comunidades Flor de Mangle y Condadillo, quienes, a la fecha, aún luego de la colocación oficial de la primera piedra del megaproyecto, no han recibido una compensación por sus terrenos y viviendas.
Aseguraron también que el número de familias despojadas de la zona no suman únicamente las 39 a las que el presidente de El Salvador se refirió a finales de febrero de 2025, sino que el dato asciende aproximadamente a 225 familias afectadas en dichas comunidades. Esto ha dado paso a “un proceso de precariedad”, sostuvieron.
“La construcción del aeropuerto inició sin haber garantizado la ubicación en un espacio favorable a las familias afectadas”, denunció Flores.
Sobre la situación medioambiental, la organización catalogó como “ecocidio” la destrucción del ecosistema que se encontraba en el bosque salado del estero El Tamarindo y la degradación del manglar del mismo. Con ello, detallaron, los habitantes también perdieron el acceso de la vegetación y fuentes de agua.
“Si no se toman medidas vamos a llegar a un punto prácticamente irreparable, donde las condiciones de vida ya no serán posibles dentro de la zona”, advirtieron.
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