sábado , diciembre 10 2022

Día de la Madre: cambiemos una sociedad de “madres mágicas” por una con mejores condiciones de vida para las mujeres

Por Perla Aguilera, periodista de VOCES.


Dentro del contexto salvadoreño ser madre es una tarea que representa altos retos en medio de una sociedad que discrimina, violenta a las mujeres y normaliza las diferencias, entre ellas las salariales, de liderazgo y en el desempeño de los cargos en la política.

La idea de la maternidad “perfecta” construida en la sociedad salvadoreña pone sobre las mujeres una carga emocional y social que las lleva, incluso, a obviar sus derechos como seres humanos y mujeres, coincidieron varias fuentes consultadas por VOCES.

El 10 de mayo es una fecha para celebrar a mamá, en la que -con ayuda de los medios sociales y el marketing- se idealiza por lo general la figura de una madre presente, amorosa, refinada y dedicada a las labores del hogar. Este día, per se las mujeres madres son colmadas de atenciones, felicitaciones y regalos, sin embargo, para muchas esta es una construcción social muy alejada de la realidad, en medio de agudos problemas de exclusión, educación sexual, falta de empleo y parejas irresponsables que abandonas a hijas e hijos.

“Es la encargada del hogar, eso les dicen, los papás no están y a la mujer le queda la responsabilidad impuesta” expresó Mariana Moisa, antropóloga y activista feminista, respecto a la realidad de miles de mujeres salvadoreñas, esa que no aparece en las publicaciones de redes sociales o en las promociones de los comercios para agasajar a mamá.

Así, estas valientes mujeres sortean solas las responsabilidades laborales con el cuido y educación de sus hijos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “la protección de la maternidad y la paternidad es un derecho humano y un elemento indispensable de las políticas integrales del trabajo y la familia que promueven, no solo la salud materna e infantil y el bienestar de las familias, sino también la igualdad de género”.

Gisela es una joven de 24 años con cuatro hijos que habita en un sector en riesgo social en el departamento de La Unión. Su experiencia como madre es un ejemplo de esta arista de la realidad salvadoreña. “Yo me canso, me dicen que bonitos están los niños, pero no me ayudan ni con un cinco; a mí desde que estaba embarazada del más grande ya no me dieron empleo por que no iba a trabajar bien y cuando ya lo tuve regresé y me dijeron que no porque la criatura me iba a estorbar.” declaró Gisela.

Según datos de la ONU, en los casos de embarazos en niñas y adolescentes, la mayoría luego de dar a luz no tienen acceso a estudios, impidiéndoles generar ingresos económicos que logren sustentar a sus familias; en estos casos las jóvenes se ven explotadas en sus hogares y en su mayoría sufren violencia de parte de sus compañeros de vida.

Moisa dijo que son necesarias leyes y políticas que respalden los derechos de las mujeres y, aún más urgente, sensibilizar a la sociedad para que fechas como el Día de la Madre dejen de ser únicamente una celebración artificial de comercio y propaganda. “A mí mis hijos me dicen que hasta que tengan pisto me van a celebrar el día de la madre porque piensan que de eso se trata la celebración, porque eso lo que ven” menciona.

Como sociedad es tarea pendiente que más allá de la compra de obsequios, flores, pasteles y chocolates, se comience a respetar y reconocer la labor de las madres y a deconstruir los paradigmas sociales patriarcales que hacen tanto daño a las mujeres en general.

Eliminar los estereotipos, tabúes y prejuicios basados en madres mágicas y dar lugar a comportamientos inclusivos, políticas públicas efectivas, pero sobre todo educar a esta nueva sociedad en equidad, justicias, paz y amor, es uno de los principales desafíos pendientes que tenemos como nación.

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