Ninguno de los hermanos fue inmunizado contra la pandemia a pesar que en Nicaragua desde el pasado mes de marzo el Ministerio de Salud inició la jornada de vacunación voluntaria contra el COVID-19.
En menos de año y medio de pandemia, el pastor evangélico Rudy Palacios, originario de Jinotepe, Carazo, Nicaragua, ha visto desfilar el féretro de varios familiares que murieron a causa del COVID-19. En total fueron seis de ocho hermanos de la familia Vargas Ramos.
Dos eran mujeres y cuatro varones, de los cuales cinco residían en Nicaragua, y una en Guatemala. Todos mayores de 60 años de edad, pero ninguno inmunizado a pesar que en Nicaragua desde el pasado mes de marzo el Ministerio de Salud inició la jornada de vacunación voluntaria contra el COVID-19.
Según el pastor, dijo “estamos peor que el año pasado” ya que supuestamente en Jinotepe a diario mueren entre 4 a 5 personas por COVID-19, mientras a nivel departamental son hasta 15 los fallecidos diariamente. Sin embargo, las autoridades sanitarias del país reportan un fallecido cada ocho días por coronavirus en Nicaragua.
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