lunes , mayo 23 2022

En el Monumento a la Memoria y la Verdad se cuentan las tristes historias de una guerra

Estebana Molina es un símbolo de cientos de familias que tras décadas esperan verdad, justicia y reparación por las víctimas de la guerra civil en El Salvador. Esta Madre, como se les conoce a las mujeres que han buscado a hijos y familiares víctimas de desaparición forzada, perdió a 21 miembros de su familia. 

Por Kattia Merlos, periodista de VOCES.

El 11 de mayo tuvo lugar la conmemoración por los 40 años de la desaparición forzada y asesinato de nueve miembros de la familia Ramírez frente al Monumento a la Memoria y la Verdad del parque Cuscatlán.

En medio de los dolorosos recuerdos, las ofrendas florales y la solidaridad de las Madres que buscan a sus hijos desaparecidos en el conflicto, Estebana buscó a VOCES: quería dar su testimonio sobre lo que vivió y perdió durante la guerra.

Aunque son originarios de Zacatecoluca, en el departamento de La Paz, Estebana contó que su familia se había movilizado al cantón El Puente La Joya, municipio de Tecoluca, San Vicente. Para 1979 Estebana estaba viviendo en San Salvador, pero el 11 de mayo tuvo que regresar de inmediato, su hermano había sido capturado por la Guardia Nacional.

Estebana Molina perdió a 21 familares durante la guerra civil que vivió El Salvador en la década de los 80s.

Andrés Clímaco, el nombre de su hermano, trabajaba como agricultor en la zona y había comprado un terreno junto a su esposa para poder sembrar. Fue capturado por la Guardia Nacional llegando a San Nicolás Lempa, Tecoluca, lugar a donde iba a realizar algunos pagos. Le preguntaron de dónde era, pero en cuanto dio su dirección le dijeron “estos son de los guerrilleros de esa zona”, según lo relatado por Estebana.

Aseguró que su hermano no pertenecía a la guerrilla, pero simpatizaba con los movimientos sociales: “Lo que hacía en esos tiempos era que de las milpas que hacía para sacar el producto no solo cosechaba para él, sino para todos”, explicó.

Andrés fue llevado a la Comandancia de San Carlos Lempa del mismo municipio, pero fue desaparecido. Estebana lo buscó en todas las comandancias de la zona,  hasta en Jiquilisco, Usulután, sin ningún resultado. “Hasta este momento no lo hemos encontrado, a saber si quizás al Lempa lo aventaron, porque no lo encontramos por ninguna parte”, lamentó su hermana.

Andrés no fue el único familiar que perdió Estebana durante el conflicto. Posteriormente a la desaparición de su hermano se dio una serie de asesinatos y desapariciones de miembros de su familia. “Han muerto 21, él quedó como desaparecido (su hermano Andrés), porque no se encontró en ninguna parte y los demás han sido asesinados y desaparecidos. Yo no tengo familia ni aquí (en San Salvador) ni en Zacatecoluca”, dijo.

Entre sus familiares asesinados están los cuatro hijos de su hermano Andrés, y  una niña de 20 días de nacida, asesinada junto a su joven madre.

“Yo no he luchado solo por mis familiares, sino por muchos amigos, hermanos, compañeros que han sido asesinados y aquí los tenemos. El dolor no es solo por mi familia sino por muchos que han sido asesinados”, concluyó Estebana, mientras contemplaba el Monumento a la Memoria y la Verdad, donde los familiares de las víctimas de la guerra recuerdan la memoria de sus seres queridos.

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