jueves , junio 30 2022

Denuncian afectaciones a derechos culturales y ambientales por proyecto de represa en Sensunapán

Organizaciones ambientales e indígenas advierten afectaciones en el medio ambiente y en comunidades de Nahuizalco frente al vencimiento de medidas cautelares que protegen al río Sensunapán de la instalación de una octava represa.

Por Diana Rivas, periodista de VOCES


El conversatorio “Crisis ambiental en El Salvador, una mirada desde el Río Sensunapán y los pueblos indígenas”, contó con la participación de organizaciones ambientales e indígenas que señalaron impactos ambientales y culturales en caso de otorgarse el permiso de construcción para el proyecto “Pequeña Central Hidroeléctrica Nuevo Nahuizalco II”, que busca instalarse en el río Sensunapán, municipio de Nahuizalco, Sonsonate.

“Este día 7 de junio, se vence el período de seis meses extra que la Cámara Ambiental de Santa Tecla había otorgado para protección del río. Una protección bastante integral que abarcaba los elementos ambientales y los elementos culturales que componen el río Sensunapán”, manifestó la abogada de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), Ariela González.

De acuerdo con la abogada dicho proyecto vendría a ser la octava represa en la cuenca del Río Sensunapán, ejecutada por la empresa productora de energía eléctrica Sensunapan S.A. de C.V. “Significa que se está utilizando más agua de la que debería, más biodiversidad de la que debería estar involucrada en un proyecto de este tipo”, afirmó González.

Según la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), en el río Sensunapán operan siete represas y es catalogado con estrés hídrico. La taza de demanda es 58.2 millones de metros cúbicos (MMC) de agua, frente a la disponibilidad de 31.2 MMC.

Durante el conversatorio, señalaron que los estudios de impacto ambiental que presentó el proyecto Nuevo Nahuizalco II no hace mención a medidas pertinentes con relación a las especies que habitan el río. “Hay estudios que revelan la presencia de peces de hace 60 años pero el hecho de tener represas les ha interrumpido su paso y no pueden desovar. Por tanto, hay más de una especie extinta”, indicó, Amalia López, de la UNES.

Por su parte, Enrique Carias, integrante del Comité Indigena para la Defensa del Medio Ambiente de Sisimitepet, expresó que esto no solo afecta al medio ambiente sino a las familias que sobreviven a través de la pesca. “El impacto para nosotros es muy grave ambientalmente, culturalmente y socialmente a partir de la destrucción que se genera con un proyecto de este tipo”, dijo.

En conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, se llevó a cabo el 7 de junio la vigésima segunda Caminata Ecológica, donde grupos ambientalistas presentaron una carta al Ejecutivo en la que solicitan mejorar las leyes ambientales y el cuidado de los recursos naturales.

En la actualidad se han autorizado permisos ambientales a proyectos urbanísticos como “Valle El Ángel”, junto con la aprobación de una ley de aguas con luces a favorecer a la empresa privada y el proyecto minero “Cerro Blanco”, que según la Alianza Centroamericana Frente a la Minería amenaza con contaminar el agua y agravar la crisis hídrica del país.

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