“Carlos cumplió ayer, 1 de enero de 2024, dos años de desaparecido. Aún no hay respuesta estatal. Es un desafío la búsqueda de Carlos. (Se trata de) Insistir, persistir y resistir hasta encontrarle”, expresó Eneida Abarca, madre de Carlos Ernesto Abarca.
Carlos Ernesto Abarca, un joven universitario visto por última vez el 1 de enero de 2022, encabeza la lista desaparecidos de ese año previo a la aprobación del régimen de excepción.
Eneida Abarca relata que el día de la desaparición de su hijo, él salió, como era de costumbre, a correr y ejercitarse en la zona de su residencia, pero no regresó. Abarca recuerda a su hijo como un joven con muchos sueños, metas y como un estudiante que al momento de su desaparición iba a cursar el tercer año de licenciatura en Psicología.
Durante estos 24 meses, Abarca y su familia han permanecido en una constante búsqueda del paradero de Carlos. Entre las actividades que han desarrollado destaca la campaña bajo la consigna de “¿Dónde está Carlos?”, una pancarta acompañada con el rostro de Carlos que ha pegado masivamente en más de 40 municipios. Esta y otras actividades financiadas por la madre y su hermana, figurando en dos años un desgaste económico junto al desgaste físico y emocional. “Solo la familia ha realizado todas las tareas de búsqueda”, afirmó.
Eneida califica el actuar de las autoridades como “indiferentes, pasivos e indolentes” debido a que acciones claves, a su juicio, como la revisión de cámaras de vigilancia en la zona donde Carlos despareció y donde presuntamente fue sometido y llevado en un vehículo gris no se han realizado. Tampoco, aún con la solicitud formal, la sistematización de la bitácora de llamadas del celular de Carlos.
Asimismo, lamenta que, ni siquiera se implementó al momento de la denuncia de desaparición de Carlos, el “Protocolo de acción urgente y estrategia de búsqueda de personas desaparecidas en El Salvador”, un instrumento lanzado en 2019 y que fue creado por un grupo técnico conformado por la Fiscalía General de la República (FGR), el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, la Policía Nacional Civil, entre otras.
Lamenta que en el proceso de búsqueda, diferentes equipos han sido designados y que “de ninguno de estos he recibido jamás una llamada de Policía y de Fiscalía. Los tres equipos son negligentes, indolentes, indiferentes y totalmente pasivos. No les interesa el caso”, señaló.
Para Eneida, desde la desaparición de su hijo, las festividades como Navidad, Año Nuevo, entre otras, también han desaparecido. “No hay celebración. No hay vida. No hay risa. Es una tristeza y un dolor profundo que nadie lo puede saber, excepto otras personas en la misma situación”, expresó.
Ante la falta de apoyo estatal y de respuesta sobre el paradero de Carlos o avances en su búsqueda, Eneida comentó que, junto a los grupos y organizaciones que la apoyan, se encuentran evaluando presentar un amparo como una “última carta para presionar al Estado a que haga las debidas diligencias”.
“No tendré paz, ni tranquilidad hasta saber el paradero de Carlos y no voy a parar la búsqueda. Tengo bien claro mi objetivo. Vamos a encontrar a Carlos y este 2024 se tiene que terminar nuestro martirio por completo”, añadió la madre.
Con edición de Morena Villalobos
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