lunes , agosto 8 2022

Recuerdan a luchadores sociales asesinados por cuerpos represivos en la guerra

José Osmaro Cáceres y “Laura López” iluminan el camino de las grandes aspiraciones del pueblo salvadoreño por construir un país con verdadera justicia e igualdad.


La cripta de Catedral Metropolitana, donde se encuentra el mausoleo de San Óscar Arnulfo Romero, se llenó de las memorias de “mártires de la iglesia y del pueblo salvadoreño”, según dijo al iniciar la misa el sacerdote Fredys Sandoval.

Feligreses, conocidos y miembros de organizaciones sociales se unieron para recordar al seminarista José Osmaro Cáceres, quien junto a otros 13 jóvenes fue asesinado por un pelotón de la Guardia Nacional el 25 de julio de 1980 en el cantón Platanares, jurisdicción del municipio de Suchitoto.

La misa también se ofició en memoria de Felipa de Jesús Pascacio, conocida como “Laura López”, una catequista originaria de Guazapa, quien el 23 de abril de 1985 fue asesinada durante un operativo de la Fuerza Armada. Ella trabajó en sus años como catequista en El Paisnal en estrecha colaboración con el beato Rutilio Grande, y debido a la represión vivió el drama de las “guindas” en el cerro de Guazapa, junto a sus cinco hijos.

El padre Sandoval es miembro de la Concertación Monseñor Romero y forma parte de otras articulaciones de derechos humanos como la Mesa Contra la Impunidad en El Salvador y el Grupo Gestor para una ley de justicia transicional a favor de las víctimas de la guerra.

“Fueron personas que descubrieron a la luz del evangelio y viendo la realidad los retos que demanda la fe y la ética cristiana ante una situación pobre, injusta, desigual, violenta, desinteresada en los derechos humanos”, dijo el padre Fredys a VOCES, momentos antes de iniciar la eucaristía.

Añadió que el pueblo debe recordar a estas víctimas, así como a las miles que sufrieron en la guerra, para “generar conciencia nueva, para que estas luchas, estas muertes, no hayan sido en vano”.

Las de Laura y José Osmaro Cáceres “fueron vidas dignas, valientes, audaces y no se detuvieron ante los peligros y amenazas aún a costa de la vida”, expresó.

Para el sacerdote esta memoria de las victimas debe sensibilizarnos “para reaccionar, para no acostumbrarnos a los números de detenciones arbitrarias, de personas que son asesinadas en las cárceles”, expresó en torno a los señalamientos que las organizaciones realizan en el marco del régimen de excepción vigente en el país desde el 27 de marzo pasado.

El problema de la injusticia social, afirmó, es “el egoísmo, el aprovechamiento de los poderosos en detrimento de la miseria, el hambre y la muerte de los pobres”.

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