martes , mayo 21 2024
Foto: Verónica Delgado sostiene una foto de su hija, Paola Arana, quién desapareció en mayo de 2022/Por Alejandra Valdiviezo

Sentimientos de una madre buscadora capturada bajo el régimen de excepción

Verónica Delgado, madre buscadora e integrante del Bloque de Búsqueda de Personas Desaparecidas, ya se encuentra junto a su nieta Valentina, su hija Diana y el resto de sus seres queridos. Sin embargo, durante más de 20 días, fue separada de sus familiares.

Delgado, reconocida defensora de derechos humanos, fue detenida en horas de la tarde del 11 de marzo de este 2024 bajo la orden de la Fiscalía General de la República (FGR) y bajo el supuesto delito de agrupaciones ilícitas. Fue hasta el 3 de abril que, tras obtener medidas sustitutivas a la detención, en medio de la presión de múltiples organizaciones de derechos humanos, Verónica salió de prisión.

En esta entrevista brindada al equipo de VOCES Diario digital, Verónica, madre que busca a su hija Paola Jimena Arana Delgado, quien desapareció en mayo 2022, relató lo que vivió dentro del centro penal de Apanteos, Santa Ana, y sostiene que no callará las injusticias y continuará sin descansar en la búsqueda de su hija. 

Verónica, ¿nos puede narrar cómo fue el momento en que llegó la policía a detenerla?

Ese momento fue horrible, porque nunca me iba a imaginar que pasara algo así. Ese día, yo, como siempre, lo pasaba con la niña (Valentina, hija de Paola), pues con ella paso todo el día sola, porque mi hija (Diana) va a trabajar.

Eran quizás como las 11 de la mañana. Terminando de lavar estaba cuando fue eso, y vi de que iba un policía al otro lado, como por el otro terreno de la casa, y se metió él. “Bueno, aquí venimos”, me dijo. “Aquí venimos, porque dicen que usted vende marihuana y no sé qué cosa”.

“Ajá, ¿de verdad?”, le dije yo, pues me asusté. Y me dijo: “vaya a abrir la puerta que ya están otros compañeros”. Fui a abrir la puerta, y entraron ellos (los policías), y me pidieron el DUI (Documento Único de Identidad), buscaron mi teléfono, me lo quitaron, pues ya no me dejaron hablar con nadie.

Yo quería hablar con la licenciada Idalia Zepeda (abogada de la Asociación Salvadoreña para los Derechos Humanos y que apoya al Bloque de Búsqueda de Personas Desaparecidas), pues ella es la que lleva el caso de Paola (su hija desaparecida en mayo de 2022). Quería hablar con ella para contarle, pues, lo que estaba pasando, y ellos no me dejaron que lo hiciera.

A la única persona a la que ellos me dejaron hablar fue a mi mami, porque a mí mami tenía que hablarle para que llegara a traer a Valentina, porque, pues, la bebé ahí estaba. A ella fue a la única que ellos me dejaron hablarle.

En ese momento, ellos hallaron un dinero que mi otra hija tenía ahorrado. Y ellos dijeron que ese dinero era de la extorsión y entonces, me iban a llevar. Y yo les dije: “no, ese dinero es ahorro. Es ahorro de mi hija, no es de extorsiones”. Fuero a ver los sillones, miraron el televisor. “No, todo esto es de extorsiones”, dijo el policía.

Yo le dije que yo tengo una hija desaparecida y me dijo él: “Ah, no. A ella ya ni la busque, ella ya no está; ella ya está muerta”. Yo, pues, callada. De ahí me dijo él, “No se sienta mal”, porque yo lloré por Valentina, “No se sienta mal por ella, porque ella no es su hija, ella no es nada suyo, ¿por qué se va a sentir mal?”, me dijo él. Me quedé callada. “Sino para el ISNA (Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y Adolescencia) la vamos a mandar”, me dijo él. Y yo le dije: “No, si es que a ella mi mami la va a venir a traer y ella tiene a su tía también que responda por ella”. De ahí, se llevó mi mami a la niña. Luego, me fui con el policía. Y todavía se quedaron todos los policías allá en la casa.

¿Al menos esperaron a que llegara su mamá? ¿Estuvieron ahí ese lapso? ¿Ese dinero se lo regresaron?

Sí, ellos esperaron que mi mami llegara a traer a Valentina. El dinero no, no lo regresaron. El dinero ahí lo tienen, lo tiene todavía en Fiscalía.

¿Por qué se preocupó que se llevaran a Valentina a ISNA? ¿Qué pasa cuando se llevan a los niños así?

Pues sí, yo solo lo que dije fue: “¡Ay, se van a llevar a mi Valentina!”. Solo eso. Y pues, usted sabe que Valentina está conmigo, pues siempre ha estado conmigo desde que Paola desapareció y la única que la ha cuidado siempre he sido yo.

¿Cómo reaccionó Valentina cuando se la llevaron?

La niña lloró. La niña lloró bastante cuando yo se la di a mi mami, porque yo se la di y ella me abrazaba y me decía: “¡No mamá, no mamá!”, y hasta me jaló la mano. Pero yo la abracé a ella y le dije, “Valentina, ya primero Dios, pronto vamos a estar juntas de nuevo”.

¿Cuáles eran sus pensamientos más fuertes cuando estaba dentro del penal?

Bueno, pensaba en Valentina, pensaba en Diana (su otra hija), pensaba que tenía que seguir buscando a Paola. Sí, eso también lo pensaba mucho. Y le pedía mucho a Dios que por favor me sacara de ahí. Yo sé que yo no he hecho nada de lo que se me acusa. Yo sé. Yo le decía a Él (Dios) que tenía que salir de ahí.

Al momento de salir del penal, ¿qué sintió y qué fue lo primero que hizo?

Bueno, yo me sentí, no sé, desorientada. Ya cuando me dijeron de que ya había salido, (me sentí) desorientada y, a la misma vez, feliz, pues ya iba a ver a la niña, ya iba a ver a Diana, iba a ver a mi mami, a mi hermano. Sí, me sentí feliz.

¿Ha hablado con su madre, su hija y Valentina sobre la situación que vivió en el penal y cómo esto ha afectado a la familia?

Sí, he hablado con ellas. Y, pues ha afectado, usted sabe, la inseguridad que hay en este momento, el miedo a las autoridades. Ahora ellos (los policías) se han tomado muchas atribuciones.

Al hablarlo con ellas, por ejemplo, en el caso de Valentina, ¿le explicó por qué usted se fue, a dónde se fue, por qué se retiró tanto tiempo de casa? Y también, como familia, ¿qué medidas han tomado para autoprotegerse?

Pues, ahorita, digamos, con mi mamá andamos, salimos, venimos a la firma (ante el tribunal que lleva su caso), andamos en Uber y ando con ella. No ando yo sola.

Ahora que está fuera del penal, bajo las medidas sustitutivas a la detención, ¿qué implica esto para usted? ¿Hay un desgaste emocional, familiar y económico?

Sí, la verdad, sí. Pues, implica, que mi mami está muy afectada por todo esto, mi hija y yo también. Mi Valentina, pues, como ella no sabe (…) Fue horrible, la verdad.

En la parte económica, usted mencionaba que tienen que gastar en Uber para venir a firmar cada cierto tiempo. ¿Cómo les afecta esto económico y cuánto es lo que están gastando?

Sí, esto afecta mucho y son $35 dólares los que el Uber cobra para venir a dejarlo y para venir a traerlo son $70. Entonces, son $70 dólares para gastar cada 15 días.

Y ahora que está enfrentando el proceso, el proceso legal y todo esto que conlleva, ¿cuál es el sentir hacia las autoridades?

Pues, la verdad es que sí se les tiene un poco de temor y un poco de miedo a los policías. Ellos hacen mucha injusticia, han llevado personas que ni por cerca, la verdad.

¿Usted qué siente cada vez que ve a una persona uniformada?

Miedo, rabia, a la misma vez.

En su lucha como defensora de derechos humanos y madre buscadora, ¿cómo se siente ahora después de vivir esta experiencia de detención y conocer la historia de otras mujeres que han sido detenidas injustamente?

Yo me siento triste, porque la verdad hay muchas mujeres que están sufriendo mucho allá adentro. Yo sé, porque yo vi. Hay enfermedades, hay personas desnutridas, a otras que no llevan su paquete, porque su familia vive lejos y no tienen los recursos económicos para llevarles su paquete.

¿Y qué incluye este paquete que les tienen que llevar?

Fíjese que leche, corn flakes, azúcar, café, Incaparina, sopas Maruchan, cositas así que se pueden. De higiene, Kotex, papel higiénico, jabón para bañarse, todas esas cosas.

Como defensora de derechos humanos y también siempre como madre buscadora, ¿qué fue lo que más le impactó estando ahí adentro?

Pues que se han violado hasta los derechos de la niñez. Eso, los derechos de la niñez, porque hay muchas muchachas que tienen sus niños tiernitos, tienen sus niños recién nacidos. Ellas han dejado a sus bebés por estar allá adentro encerradas y los han descuidado, no porque ellas quieren, sino porque ellas están encerradas y eso es triste.

¿Qué mensaje les daría a las personas que se encuentran en la misma situación de haber sido detenidas injustamente?

Que primero Dios todo esto se va a arreglar, de verdad, y van a salir libres. Y si son inocentes, ellas tienen que salir libres.

¿Hay muchas historias de mujeres que ya están detenidas que son inocentes?

 Sí, hay muchas. Por agrupaciones ilícitas. A la mayoría que estaba ahí, les decían que las habían detenido por agrupaciones ilícitas

¿Cuál es el patrón común de estas detenciones, de estas mujeres inocentes, al igual que usted?

Bueno, que la verdad que todas allí nos hacemos como amigas o compañeras y cada quien se ayuda entre sí, si uno no tiene algo se hace como una red de apoyo, yo tenía mi paquete, yo compartía con ellas.

Ante esta experiencia que usted ha vivido, ¿usted sentiría que vale la pena hablar de las injusticias que se han dado o vale la pena mejor mantener el silencio?

Vale la pena hablar de las injusticias para que así se den cuenta de lo que está pasando. Lo que está pasando es injusto y doloroso; conlleva fracturas psicológicas para los hijos de las personas que están ahí, los niños, sus papas, todos sufren.

¿Usted les diría a otras mujeres que están en su misma situación que rompan el silencio?

Sí, hay que hablar para que sus derechos sean respetados, porque no son respetados, pero sí hay que hablar para que los derechos sean respetados.

En cuanto a la credibilidad, porque muchos pueden decir que esto es mentira ¿Qué les diría a las personas que no creen en estas situaciones?

Hay muchas personas que no creen, que dicen que todo está bien, pero es que ellos no entienden, porque no todos son delincuentes.

Entrevista por Morena Villalobos y Alejandra Valdiviezo, periodistas de VOCES Diario digital

About David Ramírez

Periodista de VOCES

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