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Foto: Mesa frente a la Minería Metálica en El Salvador

Contundente rechazo en Guatemala a la mina Cerro Blanco, un ejemplo ante el silencio oficial de El Salvador

Organizaciones ambientales lamentaron que el Estado salvadoreño no se ha pronunciado por esta problemática, que de concretarse afectaría gravemente la vida al contaminar el río Lempa, el afluente más importante del país.

Por David Ramírez, periodista de VOCES


Tras una consulta municipal a la población de Asunción Mita, en el departamento guatemalteco de Jutiapa, se corroboró el rechazo contundente al proyecto minero Cerro Blanco, mismo que de continuar acarrearía graves consecuencias ambientales y sociales al vecino país y a El Salvador.

“El resultado de hoy, la afluencia, el acompañamiento que tuvimos por parte de los vecinos, eso no lo puede negar nadie”, aseveró el alcalde de Asunción Mita, René Guardado, al celebrar los resultados de la consulta en la que ganó el No.


Armando Teo, representante del Consejo de Desarrollo de Asunción Mita, aseguró que, de un total de 8,503 votantes, el 87.98% rechazó rotundamente este proyecto.


La consulta contó con seis centros de votación para que los habitantes expresaran su opinión, a favor o en contra del proyecto, el cual es liderado por la transnacional canadiense Bluestone Resources.


Un artículo de la Fundación Heinrich Böll señaló en mayo pasado que el 21 de noviembre de 2021, la empresa minera presentó una solicitud al Estado de Guatemala para transformar el actual proyecto minero subterráneo Cerro Blanco en una mina de oro y plata a cielo abierto.


“Para ese proceso han presentado una actualización de un plan de gestión ambiental, del estudio de impacto ambiental, que data del año 2007, cuando la mina obtuvo el permiso para operar como mina subterránea. En ese momento, la mina obtuvo permiso para operar durante 12 años, procesando 308,000 toneladas anuales en túneles subterráneos”, afirmó la fundación.


Añadió que “la actual solicitud reza que se procesarán 4 millones de toneladas anuales. Ese es un volumen 1,200 veces superior a lo establecido o permitido inicialmente. El material procesado será apilado en un área de escombrera que para el cierre de la mina estiman tendrá una altura de 175 metros, lo que le convertirá en el segundo más alto de América Latina”.


La consulta ciudadana fue convocada por autoridades del gobierno local y supervisada por diversas organizaciones, entre estas las salvadoreñas Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD) y la Heinrich Böll.


En este contexto, Dalia González, de la organización REVERDES, urgió al gobierno de El Salvador a rechazar este proyecto minero que provocaría daños irreparables en el lago de Guija y el río Lempa, amenazando la vida de la población salvadoreña.


“Como juventudes le hacemos llamado al presidente Nayib Bukele a que demuestre su prestigio, que use su prestigio, a que entable un dialogo con el gobierno de Guatemala, a que lleguen a acuerdos para que se paren estos proyectos, para que se pare esta mina”, expresó la defensora de derechos ambientales en una conferencia de prensa días antes de la consulta.

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